miércoles, 12 de octubre de 2011

¿Qué factores impiden la formación de una identidad nacional en el Perú?

Muchas veces pensamos en lo lindo que sería  vivir en países extranjeros, o en lo productivo que sería si el Perú adoptara sus formas y rutinas. Pero, ¿alguna vez nos hemos puesto a pensar si el Perú está en condiciones de hacerlo? ¿O si acaso lo necesita? Mayormente nos limitamos a creer que el desarrollo de nuestro país está en manos de factores  ajenos a nosotros, como el problema social, una economía inestable, gobiernos corruptos. Nos limitamos. Es a lo que generalmente nos dedicamos… ¿Y alguna vez nos hemos limitado a sentirnos bien con lo que somos, con el país del que venimos, con nuestra patria?

En pocos años se dará lugar a un acontecimiento sumamente significativo para nuestra patria, para nuestra libertad: el Bicentenario de la Independencia del Perú. ¿Y qué hemos logrado? ¿Nos sentimos orgullosos de nuestro país? ¿Estamos realmente consientes de nuestra realidad?

Para algunos, la situación es bastante cómoda, muy normal, como ellos lo dirían, una vida comúnmente cotidiana y llevadera; hasta en algunos casos llegarían a decir: “Me va bien”. Sí claro, el contexto en el Perú no es de lo mejor, existe corrupción, injusticia, pero: “A mí me va bien, no me afecta, no hay nada que pueda hacer.” Sin embargo, hay también, algunos otros  que  dicen: “Me va bien” dentro de  una realidad algo diferente,  ésa en la que consiguieron ese día comer un trozo de carne, o tal vez en la que lograron que sus cosechas no se malogren y así lograr su sustento diario. Mayormente, por no decir siempre, estos algunos suelen ser los indígenas.

Y lo que pasa es que en nuestro país existe un grave problema de racismo: se cree que la raza con ascendencia española es más digna que aquella con sangre indígena. Pues bien, el origen de todo esto no se encuentra en los tiempos recientes, es decir, este conflicto racial no se ha creado de la noche a la mañana. Es un largo proceso por el que ha pasado la raza indígena, desde la época virreinal. Antes, en el tiempo de los incas, todos eran indígenas; la única discriminación existente era esa que iba en contra de otras culturas menores. Después de la conquista, la balanza cayó bruscamente hacia el otro lado, posición que no se ha logrado equilibrar hasta hoy en día. Los españoles presionaron a los indígenas, poniéndolos como sus esclavos y como una raza extremadamente inferior, postura muy conveniente para los españoles, pues ellos gozaban de mayores privilegios. Hasta en la temporada de las luchas por la Independencia y la posterior a esta, los criollos, provenientes de familias españolas, mantuvieron dichos beneficios; los indígenas continuaban en una condición inferior. Esto ha ocasionado que la mentalidad de las personas criollas de hoy en día sea de superioridad para con la raza nativa. Así que a lo largo del tiempo se ha ido creando cierto rencor, lo que impide la formación de una unión, de una identidad nacional.

Otro factor que evita su consolidación es la variedad de culturas presentes en el Perú. En realidad esto debería ser un gran aporte para nuestro país, sin embargo, dificulta, como ya lo mencioné, la existencia de una identidad nacional. Cada persona se identifica especialmente con su propia cultura, y la diferencia es bastante marcada. Y el verdadero impedimento es que no lo sabemos apreciar. Tal vez es porque ya nos acostumbramos a vivir así, o porque simplemente no nos damos cuenta o no conocemos sobre nuestra riqueza cultural. Pero lo cierto es que cuando una persona ha tenido la oportunidad de apreciar otra realidad, y con esto me refiero a otro país, es capaz de caer en la cuenta de la abundancia de nuestros tesoros, y es entonces cuando comienza a admirarlos y valorarlos como debe ser.

Pero también está este otro problema: la vergüenza que algunos peruanos sienten hacia su propia cultura e historia. Como se sabe, hace algunos años el gobierno dio la orden de no cantar más la primera estrofa del himno nacional, escrito originalmente por La Torre Ugarte; y, en vez de ella, la sexta; debido a la humillación y minimización de la integridad del peruano implícitas en la primera, por la forma en que está redactada dicha estrofa.  Mas la misma hace referencia nada más y nada menos que a nuestra historia. Entonces, ¿la estamos evitando? ¿Qué estamos evitando en realidad? ¿La manera vil en que oprimieron a nuestros ancestros? Porque dicha parte del himno nacional lo describe en pocas palabras casi a la perfección. Pero no hemos caído en la cuenta que si borramos esa etapa de la historia de nuestra memoria, borramos también la heroica libertad que conseguimos, el esfuerzo dado, la forma intachable de luchar por un ideal, la persistencia y la creencia fiel en el mismo, el ingenio y la evidente garra peruana para lograr el objetivo, pasando por cualquier dificultad interruptora. Borramos entonces la tenacidad peruana, visible hasta hoy en día, en personas tratando de sacar a sus familias adelante. “Largo tiempo el peruano oprimido/ la ominosa cadena arrastró; / condenado a una cruel servidumbre/ largo tiempo en silencio gimió. / Mas apenas el grito sagrado/ ¡Libertad! En sus costas se oyó, / la indolencia de esclavo sacude, / la humillada cerviz levantó (1; 2; 3; 4; 5; 6; 7; 8)”.

Intentamos ignorar el sacrificio hecho, tomando el camino más fácil: la ingratitud. ¿Por qué tenemos que sentirnos humillados por eso? Llevemos nuestra historia con la frente en alto, con dignidad, sintiéndonos como héroes de ella; sin que eso implique obviamente un rencor acumulado. Es verdad que la mentalidad del peruano es sufrida, justamente por la razón de la dura dolencia que el peruano ha vivido a lo largo de los años; y es eso lo que en realidad nos caracteriza. Es como nuestra esencia. Aún nos lamentamos por lo que los españoles hicieron con nuestros ancestros, como si lo hubieran hecho con nosotros. Pero recordar el pasado no significa vivirlo en el pecho, sino vivirlo en la mente. Nuestro hoy es ahora un presente, lo de ayer es historia, que ya no se debe sentir, mas no se puede olvidar; es la mayor fuente de consejo que tenemos. Pero de esto hay algo bueno que rescatar: de alguna manera sí existe una identificación con el pasado. Es decir, al sentirse todavía dolido por el padecer antiguo, el peruano expresa inconscientemente cierta solidaridad, cierto reconocimiento para con el pasado; lo que crea afinidad y reafirma que el peruano sí tiene entendimiento de su historia, de su cultura. En pocas palabras, detrás del hecho del sentir sufrido se encuentra eso que “supuestamente” no tenemos: unificación.

Entonces, si logramos unificarnos por nuestra historia, ¿por qué no lo hacemos también por todos los demás elementos que tenemos en común? Ya que, si intentamos darle a este concepto una aclaración, la unificación se logra a base de elementos en común. Y, a partir de esta definición, para el Perú sería entonces  bastante difícil conseguirla, debido a las muchas culturas que se desarrollan en este país, como ya mencioné antes. No obstante, en realidad sí contamos con dichos requisitos, lo que pasa es que los dejamos de lado. Está nuestra bella riqueza natural, nuestra historia, nuestra ingeniosa gastronomía y otros. Y si bien es cierto no son muchos, debemos aferrarnos fuertemente a esos pocos, y valorarlos inmensamente. Y así como a dichos elementos, debemos valorar y admirar también a cada cultura existente en el Perú, por más que no sea la propia, porque cada una contribuye y pone su esencia para que este país sea maravilloso. La multiculturalidad no es en realidad ningún impedimento para el desarrollo. El único impedimento es la falta de orgullo, la falta de amor por este país.

Entonces, si nos volvemos a preguntar: ¿qué bueno hemos logrado? … ¿Cuál sería tu respuesta? ¿Te sentirías ahora orgulloso de ser peruano?


Bibliografía:


http://es.wikipedia.org/wiki/Himno_Nacional_del_Per%C3%BA

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